Esta es la ruta rara de la Grecia de Ruta Viva: ninguna piedra clásica famosa, ninguna playa fotografiable, y sin embargo, si nos preguntas por cuál de las cuatro rutas griegas repetiríamos mañana, la respuesta probable es esta. Cinco días, 520 km, de Tesalónica a Xanthi y vuelta, por la Grecia que casi nadie del Mediterráneo occidental visita: bizantina en Tesalónica, otomana en Kavala y Xanthi, cristiana y musulmana en la misma manzana, con un acueducto del siglo XVI que pasa por encima de un pueblo de pescadores y un mercado donde todavía se regatea en turco.
Norte griego: Macedonia y Tracia en 5 días

La mesa puesta
Esta ruta es la más fácil físicamente: carreteras amplias, sin desniveles, una sola autopista de peaje, y distancias cortas entre las paradas. La dificultad es fácil y el coche basta con un utilitario B. Es perfecta para un primer viaje por Grecia si Atenas y el Peloponeso ya los has hecho, o si quieres algo más relajado que los puertos del Pindos.
Mapa mental
En el norte de Grecia la historia no se cuenta en mármol sino en mezquitas, bulevares bizantinos y el rumor del intercambio de poblaciones del 23 — un lugar donde el mapa todavía está temblando.
El menú de los días
Día I — Llegada a Tesalónica
Llegas al aeropuerto SKG, no recoges coche, y tomas un taxi al centro (20 € fijo, 30 minutos). Esta es la decisión más importante de toda la ruta: Tesalónica es una ciudad de 1 millón de habitantes con aparcamiento carísimo en el centro, tráfico tenso, y un casco histórico que se hace a pie. Coger el coche el primer día es añadir problemas sin ganar nada.
El hotel está en el centro, a dos calles del paseo marítimo. Por la tarde, caminar desde la Torre Blanca (el símbolo de la ciudad, puedes subir por 4 €) por el paseo hasta el puerto viejo, y luego subir al barrio de Agios Dimitrios, la iglesia bizantina más importante del norte de Grecia, con mosaicos del siglo VII que sobrevivieron al incendio de 1917 y a tres guerras. Gratis, imprescindible.
Cena en Diagonios, cerca del mercado Modiano: patsa (sopa de callos, plato popular heredado del Imperio Otomano) si te atreves, y soutzoukakia, las albóndigas especiadas que trajeron a la ciudad los refugiados de Esmirna en 1923. 14 € por persona con vino.
Día II — Tesalónica bizantina y otomana
El día entero se queda en Tesalónica, porque la ciudad lo necesita. Mañana en Ano Poli, la parte alta, el único barrio que no ardió en 1917 y que conserva calles empedradas, casas otomanas de madera, iglesias bizantinas pequeñas y vistas sobre toda la bahía. Se llega a pie desde el centro subiendo — o en autobús línea 23 si no te apetece sudar.
A mediodía, bajada a la Rotonda de Galerio, un mausoleo romano del siglo IV convertido en iglesia, luego en mezquita, luego en museo, y actualmente en iglesia otra vez — una biografía muy típica de este barrio. Comida ligera en Ergon Agora, tienda-taverna que sirve productos del norte griego (quesos de Metsovo, embutidos de Florina, aceite de oliva de Halkidiki): 30 € para dos con vino.
Por la tarde, recoges el coche — recogida tardía en el aeropuerto con servicio de taxi, o en oficina urbana si la tiene — y lo dejas en el garaje del hotel una última noche. Mañana sales temprano.
Día III — Tesalónica a Kavala
165 km, dos horas por la A2 Egnatia, la autopista que sigue el trazado exacto de la antigua Vía Egnatia romana que conectaba el Adriático con Bizancio. Peaje total: unos 10 €.
Kavala es la sorpresa de la ruta para casi todos los que la hacen por primera vez. Es una ciudad portuaria de 55.000 habitantes, mitad moderna mitad otomana, apoyada en la ladera de una colina que baja al mar — y por encima del casco viejo pasa un acueducto de dos plantas, los Kamares, construido por el sultán Solimán el Magnífico en el siglo XVI. El casco viejo (barrio de Panayía) está debajo del acueducto, con callejuelas empedradas, casas otomanas bien restauradas, y una fortaleza bizantina en lo alto.
Duermes en el Imaret, un antiguo complejo religioso otomano convertido en hotel — caro (180 €) pero es uno de los edificios dormitorios más especiales de Grecia, con patio interior, fuentes y domo sobre las habitaciones. Si el presupuesto no aguanta, hay pensiones en el puerto por 70 €.
Cena en Ta Asteria, justo bajo el acueducto: mejillones saganaki (con queso feta fundido), pulpo a la plancha, ensalada, 20 € por persona.
Día IV — Kavala, Filipos y llegada a Xanthi
Mañana en Filipos, a 15 km al norte de Kavala. Es uno de los yacimientos más importantes del norte de Grecia por dos razones: aquí Bruto y Casio perdieron la batalla contra Octavio y Marco Antonio en 42 a.C. (el episodio que cerró definitivamente la república romana), y aquí Pablo de Tarso predicó por primera vez en Europa alrededor del año 49 d.C. El yacimiento mezcla el teatro griego antiguo, el foro romano, basílicas paleocristianas y una prisión que la tradición identifica como la de Pablo. Entrada 8 €, dos horas es el tiempo justo.
Al mediodía sigues por la A2 otra vez, al este, hasta Xanthi (70 km más). Xanthi es una de las cuatro ciudades griegas con población musulmana autóctona importante — los descendientes de los turcos que se quedaron por el intercambio de poblaciones de 1923, cuando toda Grecia y toda Turquía se obligaron mutuamente a expulsar a sus minorías religiosas, con dos excepciones: los griegos de Estambul, y los turcos de Tracia occidental. Los de Tracia siguen ahí: unos 150.000, con sus propias mezquitas, colegios bilingües y tabernas.
El resultado es un pueblo raro: el casco viejo en la parte alta es turco-otomano, con mezquitas pequeñas, fuentes y casas de entramado; la parte baja es griega, con iglesias bizantinas y mercado central. Las dos se entremezclan. Duermes en el Hotel Elisso Xenia, sencillo y céntrico.
Día V — Xanthi y vuelta por la A2
Si llegas en sábado, el mercado semanal de Xanthi (sábado por la mañana en la explanada al oeste del centro) es una de esas cosas que uno recuerda durante años: cientos de puestos, vendedores en turco, griego y búlgaro, especias a granel, aceitunas de veinte tipos, ropa de segunda mano, zapatos, frutas, herramientas. No hay turistas. No hay precios en la etiqueta. Llevar efectivo. Sacar un billete pequeño para cada compra.
Después, vuelta a Tesalónica por la A2 Egnatia — el mismo trayecto del día III pero más largo: 215 km, dos horas y veinte minutos, peaje 15-18 €. Devolución del coche en SKG. Vuelo de vuelta por la tarde.
Bajo el tapete
El alquiler es el más sencillo de toda Grecia. Ruta circular (recoges y devuelves en SKG) sin recargo one-way; carretera casi toda autopista; sin puertos de montaña. Las agencias de Tesalónica son numerosas y competitivas — las locales suelen estar 20-30% por debajo de las internacionales, y el servicio es mejor. El depósito en bloqueo suele quedarse en 500 € para un B/C, y casi nadie pide el D16 (el papel de salida del país) porque es circular.
Si tienes más tiempo, o menos
Las variaciones están en el frontmatter. La extensión a Alejandrópolis es la mejor inversión si te sobran dos días; es el único sitio donde esta ruta te lleva a una atmósfera de frontera real, con Turquía al otro lado del río Evros.
Lo que no hay que hacer
El error número uno de esta ruta — y lo hemos cometido — es recoger el coche el primer día. Tesalónica es una ciudad que castiga esa decisión con tres horas perdidas en tráfico y 25 € de garaje por noche. El coche se recoge el día II por la tarde, antes de salir. Esto se puede pactar con la agencia al reservar: casi todas ofrecen entrega en el hotel por 15-20 € extra, y sale mucho más barato que tener el coche parado.
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