Se come, se descansa, se conduce. En ese orden.

Italia

Cuatro rutas para entender que Italia no es un país, son cuatro países distintos que comparten autopista.

Italia es el país al que todo el mundo cree que ya ha ido, aunque sólo haya visto Roma y una foto del Duomo. La primera cosa que aprendimos conduciéndola, mes tras mes, es que dentro de sus fronteras caben por lo menos cuatro Italias distintas, y ninguna se parece mucho a la otra. La Italia de la Toscana es tierra arada, ciprés y una gastronomía que entiende el silencio. La de Amalfi es roca vertical, limonero y serpentín. La de los Dolomitas habla alemán en casa, come speck y tiene gasolineras Agip que parecen cabañas de montaña. La de Puglia es cal, higuera, barroco blando y una costa adriática que todavía no está del todo estropeada. Si sólo conoces una, has visto un cuarto del país.

Nosotros las hemos conducido todas, varias veces, pagando el depósito del alquiler y coleccionando multas de ZTL como cualquiera que no se informó a tiempo. Este hub es el índice de las cuatro rutas italianas del sitio. Cada una está pensada como un viaje completo y autónomo: vuelas a un aeropuerto, recoges un coche, vuelves a dejarlo entre seis y siete días después, y en medio has visto una parte del país con calma. Ninguna incluye Roma, y no por desprecio: Roma no es una ciudad que se conduzca, es una que se camina. Meterla en un road trip es una manera eficaz de perder un día buscando aparcamiento.

La ZTL, la guerra santa del arrendatario

Antes de nada, el tema del que nadie te habla y al que le dedicamos párrafos en cada una de las cuatro rutas: la ZTL, Zona a Traffico Limitato. Son los cascos históricos de la mayoría de ciudades italianas, cerrados al tráfico no autorizado. Las cámaras leen la matrícula. Si entras sin permiso, la multa — 80 a 150 € por cada cruce — llega entre tres y seis meses después al arrendador, que te la repercute con su comisión administrativa (otros 30-50 €). Hemos visto a gente descubrir 400 € de multas seis meses después de un viaje de cinco días en Florencia. La regla es simple: en Florencia, Siena, Pisa, Lucca, Bari y Lecce nunca se conduce dentro del casco. El coche se deja en un aparcamiento exterior (parcheggio scambiatore) y se entra a pie o en lanzadera. Lo repetimos en cada ruta porque es, literalmente, la diferencia entre un viaje que cuesta lo que presupuestaste y uno que cuesta el doble.

Las cuatro rutas

La Toscana clásica es la ruta de iniciación — fácil, corta en kilómetros, de fácil acceso desde cualquier vuelo low-cost a Pisa o Florencia. La hemos escrito para alguien que va por primera vez y quiere hacerlo bien: Pisa, Lucca, San Gimignano opcional, Siena, la Val d’Orcia (que es la postal de cipreses que tienes en la cabeza) y Florencia al final. Siete días, 580 km, sin desniveles serios, mucho pan toscano sin sal y mucha pasta hecha a mano.

Amalfi y Cilento es otra cosa. Nápoles es caótica (y se queda el coche en un garaje vigilado, nunca en la calle), la costa de Amalfi entre Sorrento y Salerno es hermosa y agotadora a partes iguales, y la gracia del itinerario es que no se acaba ahí: baja hasta Paestum (los templos griegos mejor conservados fuera de Grecia) y sigue por el Cilento hasta Maratea, una franja de costa que los italianos todavía consideran suya. Siete días, serpentines constantes, fuera de julio-agosto si puedes.

Dolomitas en coche es la menos mediterránea de las rutas. Venecia como punto de entrada (coche cogido fuera, nunca en el aeropuerto Marco Polo si viajas barato), subida por Belluno hasta Cortina d’Ampezzo, los pasos alpinos — Pordoi, Sella, Falzarego, Gardena — y cierre en Bolzano, que es una ciudad Tirolesa con pinta de Innsbruck pero con pizzería. Seis días, julio a septiembre obligatorio (muchos pasos cierran en invierno salvo para esquiar).

Puglia de talón a talón es nuestra preferida para alguien que ya ha visto la Toscana y quiere entender por qué los italianos del norte se enamoran del sur. Bari, los trulli de Alberobello, Ostuni la ciudad blanca, el barroco de Lecce, Otranto y Gallipoli. La carretera es llana, fácil, bien señalizada; la comida es sencilla y brutal (orecchiette con cime di rapa, burrata, taralli); la costa adriática es más transparente que la tirrena. Siete días, mayo u octubre, y vas a querer volver.

Lo práctico, en bruto

La gasolina en Italia es cara — sobre 1,90 €/litro la benzina 95, sobre 1,80 €/litro el gasolio, datos de principios de 2026. Las autopistas (autostrada) son de peaje; el tíquet se recoge al entrar y se paga al salir. Con Telepass no haces cola pero no se lo alquilan a extranjeros fácilmente; mejor usar las cajas con tarjeta de crédito, marcadas en azul (“Carte”). Nunca te metas por la vía amarilla (“Telepass”) si no tienes dispositivo: es multa.

El alquiler mismo: recoge y devuelve siempre en aeropuerto si puedes (es barato y rápido), evita cualquier oficina urbana de cadena cuyo nombre no reconozcas, contrata un seguro a todo riesgo con franquicia cero desde el mostrador o a través de un comparador decente (el seguro de la tarjeta casi nunca cubre bien en Italia). Exige coche pequeño: la B/C (Panda, Ibiza, Clio) es suficiente para dos personas con maletas de cabina y cabe en cualquier callejón de Ostuni.

Lo que no encontrarás en nuestras rutas italianas

No hay top 10 de nada. No hay Cinque Terre — existe, es bonita, pero es prácticamente imposible conducirla con sentido (parking carísimo, pueblos cerrados al tráfico, el tren interior hace mejor el trabajo). No hay Lago di Como ni Garda como destino principal; aparecen como desvío opcional desde Dolomitas si tienes dos días extra. No hay Sicilia ni Cerdeña — eso son viajes en sí mismos, con ferry o vuelo propio, y los dejamos para su momento. Y, ya lo dijimos, no hay Roma.

Si vas por primera vez y te sobran sólo siete días, la respuesta es casi siempre la Toscana. Si ya conoces la Toscana, Puglia. Si quieres montaña en serio, Dolomitas en verano. Amalfi déjalo para cuando tengas paciencia con los serpentines y con los turistas.

Abajo están las cuatro rutas, con sus cifras y sus etapas. Buen viaje — y, por favor, consulta el mapa de ZTL antes de meter el coche en cualquier casco histórico.

Las rutas

probadas por nosotros

Desde Italia puedes seguir a

De la despensa

Antes del café

Antes de recoger las llaves en el mostrador

Comparamos agencias locales pequeñas de todo Italia — las de aeropuerto y las de estación. Ves el precio total antes de apretar ningún botón, sin coste por cancelar si el plan cambia.

Ver alquileres en Italia →
Menú del díaItalia