La Toscana es la primera ruta italiana que le recomendamos a cualquiera que nunca ha conducido en Italia, y lo es por una razón muy aburrida: es la más fácil. Distancias cortas, carreteras en buen estado, señalización decente, ciudades medianas con parkings de relevo bien organizados, y una densidad de cosas que ver por kilómetro que no tiene ningún otro sitio que conozcamos en el Mediterráneo occidental. Haces 580 km en siete días, lo cual da una media ridícula — y es exactamente el punto. En Toscana no se trata de moverse, se trata de parar.
Hemos hecho esta ruta completa cuatro veces, en temporadas distintas, y cada vez hemos acabado en algún momento pidiendo la misma pasta en un sitio distinto. El itinerario que sigue es el que recomendaríamos a unos amigos que nos pidieran el plan por WhatsApp desde el aeropuerto — nada más y nada menos.
Toscana en 7 días

La mesa puesta
Pisa como punto de entrada porque el aeropuerto tiene vuelos baratos desde Madrid, Barcelona y Valencia; Florencia como salida porque es el único lugar de la ruta al que merece la pena llegar caminando. En medio, cinco paradas que no se negocian: Lucca, San Gimignano (breve), Siena, la Val d’Orcia entera y el Chianti de vuelta. Siete noches, seis en Toscana pura y una en Florencia para cerrar. Junio antes del Palio es el momento ideal; mayo funciona igual pero con las trattorias más llenas.
Mapa mental
La Toscana se conduce despacio, se come a la una y se fotografía a las siete de la tarde, cuando la luz hace la mitad del trabajo y los cipreses están listos para posar.
El menú de los días
Cada día tiene su lógica propia. Los de ciudad se quedan aparcados; los de carretera van sin prisa, con comida de pueblo a mitad de camino.
Día I — Llegada a Pisa y tarde en Lucca
Aterrizas en Pisa a mediodía (o por la mañana temprano), recoges el coche en el aeropuerto — aviso: la cola de Hertz, Europcar y Avis a las 9 AM es de 30-45 minutos, llega con tiempo — y pones rumbo a Lucca. Son 22 km, unos 35 minutos por la autopista A11 (1,40 € de peaje). No intentes visitar la torre de Pisa ese mismo día: está a diez minutos andando del aeropuerto y puedes volver el último día si quieres. La Lucca es más interesante y más tranquila.
Lucca es una ciudad amurallada que todavía funciona como ciudad, no como decorado. El centro histórico está dentro de una ZTL — los hoteles tramitan el permiso temporal, pero sólo si les mandas la matrícula el mismo día por email o WhatsApp. Si no has confirmado el permiso, no entres. Parking P1 Palatucci fuera de las murallas (1 €/h, 10 €/día) y entras andando en diez minutos por Porta Santa Maria.
La tarde se va sola: paseo por la muralla (4 km completos, plana, sombra de plátanos), café en Piazza dell’Anfiteatro (es una plaza ovalada construida sobre un anfiteatro romano — raro y bonito), subida a la Torre Guinigi (7 €, cierra a las 19:30 en temporada) para ver los robles que crecen en la azotea desde el siglo XIV. Cena temprano en Trattoria da Leo: pasta del día por 12 €, vino de casa por 4 €, sin reservas y sin pretensiones.
Día II — Lucca entera y cena en Pisa
Un día de los que recomendamos porque la gente siempre quiere acortarlos y luego se arrepiente. Mañana entera caminando Lucca con calma: Duomo di San Martino (el Volto Santo, un crucifijo de madera del siglo VIII, vale los tres euros de entrada), iglesia de San Michele in Foro, paseo por la Via Fillungo con sus tiendas familiares. Bici por la muralla alquilada en Porta Santa Maria (4 €/hora, vuelta completa en 30 minutos si vas despacio).
Después de la siesta — sí, sobremesa de verdad — coche a Pisa a cenar. Son 20 minutos por autopista. Aparca en Parcheggio Pietrasantina (gratis) y tarde turista de rigor: Piazza dei Miracoli, foto de la torre (es más pequeña de lo que imaginas), paseo por la Piazza dei Cavalieri, cena en Osteria dei Cavalieri. Vuelta a Lucca a dormir — no es el coche de alguien con prisa, esto.
Día III — San Gimignano y llegada a Siena
Arrancas a las 9:00 hacia San Gimignano. Son 80 km por la SS67 y la SP4, una hora y veinte. Aparca en el P2 Giubileo (3 €/2h) y sube al casco amurallado. Visita corta: dos horas es suficiente para la Piazza della Cisterna, la catedral colegiata (las pinturas del Juicio Final de Taddeo di Bartolo son serias), subida al torreón del Palazzo Comunale (9 €) y un helado en Gelateria Dondoli, en la misma plaza — han ganado el campeonato del mundo de heladería dos veces y el pistacho explica por qué. Comida ligera ahí mismo.
Después, 70 km más hasta Siena por la SR2 y la SP15. Llegas media tarde. Aparca en el Parcheggio Il Duomo (8 €/24h) — no te metas dentro de las murallas, la ZTL está activa todo el día y la multa llega en abril. Escalera mecánica desde el aparcamiento hasta el casco histórico, cinco minutos a pie hasta tu hotel. Resto del día: paseo por Piazza del Campo, aperitivo en alguna mesa con vista, cena en Osteria le Logge (reserva con un día de antelación, los pici al cinghiale están entre lo mejor que comerás en el viaje).
Día IV — Siena entera
Día entero a pie en Siena. Subida a la Torre del Mangia a primera hora (abren a las 10:00, cupos de 45 personas cada 15 minutos, 10 € — el vértigo merece la pena, la vista desde 88 metros es la mejor de la región). Catedral (entrada con Opa Si Pass por 15 €: incluye el Battistero, la cripta y el Museo dell’Opera con la Maestà de Duccio, que es uno de los cuadros más importantes del trecento italiano). Comida en algún sitio de barrio — nosotros solemos ir a La Taverna di San Giuseppe, en el rione de San Marco.
Tarde libre para perderse por los contrade — los barrios históricos que compiten en el Palio, cada uno con su símbolo animal en placas de cerámica sobre las esquinas. Si coincides con julio o agosto (las fechas del Palio son el 2 de julio y el 16 de agosto), mejor evita Siena: la ciudad está colapsada y los precios suben al triple. Mayo y junio son ideales.
Día V — Val d’Orcia, el día de los cipreses
El día por el que has venido. Arrancas temprano (a las 8:30) porque la luz de las nueve en las colinas es parte del trato. Ruta: Siena → San Quirico d’Orcia por la SR2 Cassia (la vía romana, 45 km) → Pienza (15 km más por la SP146) → Montalcino (25 km por carreteras rurales) → vuelta a Siena.
Atención: la SP146 entre San Quirico y Pienza es la carretera de las postales — la casona con cipreses que siempre has visto en las fotos está a la altura del kilómetro 4, a la derecha, con un pequeño aparcamiento improvisado. No hay señal. Si conduces a 60 km/h, imposible perderla. Junto a ella, otros dos o tres miradores menos famosos pero igual de buenos (uno frente a la Cappella della Madonna di Vitaleta, otro en un llamado “Belvedere di San Quirico”).
Pienza es un pueblo diseñado en el siglo XV por el papa Pío II como ciudad ideal del Renacimiento. Es minúsculo, se recorre en una hora, y la razón para ir es el pecorino di Pienza — vas a las tiendas de queso de la Corso il Rossellino, te dan a probar seis variedades, y sales con medio kilo y una barra de pan de San Regolo. Comes en el muro mirando la Val d’Orcia, que es la mejor comida del viaje sin discusión.
Montalcino es vino. Brunello di Montalcino, uno de los tres grandes vinos italianos, producido en esa ladera y en ninguna otra. Si te interesa, cata en la Enoteca La Fortezza, dentro del castillo — tres vinos por 12 €. Si no, la visita al pueblo con sus callejones empinados bastará. Vuelta a Siena por la SR2 antes del atardecer.
Día VI — Del Chianti a Florencia
Último día de carretera. Salida de Siena hacia Florencia por la SR222, la llamada Chiantigiana. No cojas la autopista. Son 95 km que se hacen en dos horas y pico, con paradas. Pueblos clave: Castellina in Chianti (castillo y tiendas de aceite), Radda in Chianti (menos conocido, más auténtico), Greve in Chianti (la plaza triangular con soportales, más turístico). Comida en Badia a Passignano, un monasterio vinícola benedictino convertido parcialmente en restaurante — Osteria di Passignano, una estrella Michelin pero con menú del día honesto por 55 €. Reserva con dos días de antelación.
Entrada a Florencia por el sur, A1 salida Firenze Certosa. Dejas el coche en Garage Tourist, Via Palazzuolo 36 — un parking particular que conocen los italianos y pocos turistas: 25 €/noche, justo fuera de la ZTL, diez minutos andando al Duomo. Si devuelves el coche allí (en lugar de en el aeropuerto FLR), ahorras unos 40 € en cargos de la empresa de alquiler. Pregúntale al mostrador de la agencia por un “drop off ciudad”: muchas lo permiten sin recargo.
Check-in en hotel, ducha y subida a San Miniato al Monte al atardecer — la iglesia románica más bonita de Toscana, sobre una colina al sureste. Se llega caminando desde Ponte alle Grazie en 20 minutos cuesta arriba. Alternativa obvia: Piazzale Michelangelo, pero está a rebosar de turistas y autobuses y la vista es peor.
Día VII — Florencia entera
Florencia a pie. Madruga si quieres entrar al Duomo sin cola (abren a las 10:15, llega a las 9:30). Nuestra recomendación impopular: salta la Galleria degli Uffizi y la Accademia el primer día de Florencia — son visitas exigentes y es injusto hacerlas al final del viaje. Ve en su lugar a la Capilla Brancacci en Santa Maria del Carmine (Oltrarno), con los frescos de Masaccio que marcaron el comienzo del Renacimiento. 8 €, poca cola, 30 minutos de visita y dos años de historia del arte encima.
Comida al mediodía en Trattoria Mario (Via Rosina 2, abre sólo a la una): tablones compartidos, ribollita, bistecca fiorentina a peso (unos 55 €/kg), 40 minutos de espera y no reservas. Tarde perdiéndote por el Oltrarno, cafés en la Piazza Santo Spirito, paseo por Ponte Vecchio con la luz rasante. Si te sobra energía, subida al Campanile de Giotto al atardecer (la vista es mejor que desde la cúpula porque la cúpula sale en el plano).
Último café sentado en la Piazza della Signoria, la cuenta, y vuelo al día siguiente.
Bajo el tapete
La logística de esta ruta es sencilla comparada con otras italianas, pero hay detalles que marcan la diferencia. Lee con atención la parte de ZTL — es literalmente la única forma de acabar el viaje sin multas sorpresa.
Si tienes más tiempo, o menos
Las tres variantes de abajo son las que más veces hemos probado nosotros.
Lo que no hay que hacer
Evitarás el 90 % de los errores típicos si sigues esta lista corta.