La costa amalfitana es uno de esos lugares que han sido fotografiados tantas veces que llegas esperando la decepción — y entonces la SS163 te cura. Es una carretera tallada literalmente en el acantilado, de Sorrento a Salerno, con curvas que dan a 200 metros de caída al mar, autobuses pasando en dirección contraria a diez centímetros de tu espejo retrovisor, y miradores donde la única opción sensata es parar, apagar el motor y dejar de respirar un rato. La pega: la mitad del planeta quiere hacer lo mismo al mismo tiempo. La solución es ir cuando hay que ir, y complementar la costa con el Cilento, la parte que empieza justo donde termina Amalfi y que, por razones que no entendemos, sigue siendo secreta incluso para los italianos del norte.
Esta ruta es de dificultad media — no por la distancia, sino por el estrés real de conducir serpentines toda una mañana con coches en dirección contraria. Si nunca has conducido montaña costera, te recomendamos empezar por la Toscana y volver a esto el año siguiente.
Amalfi y Cilento en 7 días

La mesa puesta
Nápoles como punto de entrada (aeropuerto NAP con vuelos baratos desde España), Sorrento como base de los primeros días, Amalfi como base del tramo central, Paestum como transición al sur, y Maratea al final — el último pueblo antes de Calabria, y el secreto peor guardado de la región. Siete noches, 540 km reales, mayo o finales de septiembre como ventanas. En julio-agosto la SS163 no se conduce, se sufre.
Mapa mental
Amalfi no es un destino, es una carretera. El truco está en recorrerla de tarde, con las ventanillas bajadas, y en saber cuándo dejarla atrás para entrar en el Cilento, que es lo que Amalfi era hace cuarenta años.
El menú de los días
Los dos primeros días son de adaptación: Sorrento es turística pero funcional como base. Los días tres y cuatro son el corazón del viaje en Amalfi. Del cinco al siete salimos del cliché y bajamos al Cilento, que es la razón real de venir.
Día I — Llegada a Nápoles y traslado a Sorrento
Aterrizas en Capodichino (NAP), recoges el coche, y la primera decisión crítica: no intentes cruzar Nápoles. Coge la tangenziale directa a la A3 hacia Salerno. Son 55 km hasta Sorrento por Castellammare di Stabia y la SS145. Una hora y media con tráfico normal. Si llegas a media tarde, mejor — cruzas Castellammare sin la hora punta.
Sorrento es la base práctica obligada del primer tramo: suficientemente turística para tener hoteles a precios razonables (unos 125 €/noche en temporada intermedia), bien conectada a Capri y Positano por ferry y carretera, con parking cubierto en casi todos los hoteles (incluido a veces, pregunta al reservar). Tarde de paseo por la Piazza Tasso y Marina Grande — la marina vieja del pueblo, no la del ferry — y cena temprana en Da Emilia, junto al agua. Spaghetti alle vongole por 16 €, vino de la casa por 4 €, no hace falta más.
Día II — Sorrento entero y Positano de paso
Día de aclimatación. Mañana en Sorrento: el claustro de San Francesco, el Museo Correale con la pinacoteca, la vista desde Villa Comunale. Comida ligera en algún sitio del centro (no en la Via Cesareo, que es trampa para turistas — sube dos calles y baja el 30% de los precios).
Por la tarde, primer contacto con la SS163: 18 km hasta Positano. Son 45 minutos sin tráfico, una hora con tráfico normal, dos horas en fin de semana de julio. Aparca en el Parcheggio Jolly (5 €/h, 35 €/día — no hay alternativa más barata) en la parte alta del pueblo y bajas caminando las 400 escaleras hasta la Spiaggia Grande. Mejor opción: Playa de Fornillo, a diez minutos andando por un sendero lateral, mucho menos concurrida. Baño, cerveza en algún chiringuito, cena en Da Vincenzo (spaghetti al limone, 18 €, reserva con un día de antelación), y vuelta a Sorrento al anochecer. Importante: no conduzcas la SS163 de noche con niebla ni después de una copa de más. Es una carretera que castiga.
Día III — Costa amalfitana entera hasta Amalfi
El día grande. Arrancas de Sorrento a las 9:00 y no tienes prisa: son 40 km hasta Amalfi pero se hacen en dos horas con paradas y otras tantas sin ellas. Itinerario: Sorrento → Positano (ya conocido, no pares salvo a comer) → Praiano → Fiordo di Furore (parada obligatoria: un pequeño cañón con playa abajo, visible desde el puente de la SS163 — aparca en los laterales del puente, con dos ruedas sobre la acera como hacen todos) → Conca dei Marini → Grotta dello Smeraldo (visita 6 €, opcional — si te sobran 20 minutos) → Amalfi.
Comes en Amalfi. Trattoria da Gemma: scialatielli ai frutti di mare 22 €, la pasta fresca de la casa con marisco del día. Siesta en el hotel. Tarde caminando Amalfi — el Duomo di Sant’Andrea con sus escalinatas, el claustro árabe-normando, el Museo della Carta (en Amalfi se inventó buena parte del papel europeo medieval). Aperitivo al atardecer en el puerto. Cena cerca del hotel, temprano.
Día IV — Ravello y subida al cielo
Ravello está 7 km al norte de Amalfi pero a 365 metros de altura — carretera sinuosa de 20 minutos desde el puerto. Para ahí por el Terrazza dell’Infinito en Villa Cimbrone, una terraza ocupada por bustos clásicos y con vistas a 300 metros sobre el golfo de Salerno. Es la mejor vista de toda la costa, sin discusión. Entrada 10 €. Paseas también por Villa Rufolo (gratis el jardín exterior, 8 € el palacio interior) y la piazza del Duomo, que en julio acoge el festival Wagner.
Comida en Ravello en Cumpà Cosimo, una trattoria familiar que lleva 90 años en la misma casa — no tiene carta, te dicen lo que hay. Por la tarde, vuelta a Amalfi y resto del día libre: barco local a Conca dei Marini para nadar en la Grotta dello Smeraldo desde el mar, paseo por la Spiaggia di Atrani (el pueblito contiguo a Amalfi, mucho más tranquilo y con una playa diminuta). Cena en Amalfi, segunda noche en el mismo hotel.
Día V — Paestum y traslado al Cilento
Salida temprana de Amalfi. Coges la SS163 al este hasta Salerno (30 km, una hora larga con serpentines — el último de la ruta), y ahí bajas a la A3 en dirección Reggio Calabria hasta la salida de Battipaglia. Total hasta Paestum: 60 km desde Salerno en 45 minutos.
Paestum es una de las visitas más subestimadas de Italia. Son tres templos dóricos del siglo VI-V a. C., los mejor conservados fuera de Grecia (literalmente mejor que la mayoría de los que hay en Grecia continental), en medio de un prado con amapolas. Entrada 12 €, incluye el museo con las pinturas funerarias de la Tomba del Tuffatore. Vas a primera hora o al atardecer — con la luz rasante los templos se encienden.
Comes en Nonna Sceppa, a cinco minutos del yacimiento, para probar la mozzarella di bufala Campana DOP del día. Es otra cosa que la industrial: textura elástica, sabor lácteo real, vida útil de 48 horas. Después, SS18 y SP430 hasta Palinuro — 90 km, dos horas largas, carretera secundaria bonita atravesando el Cilento interior. Llegas a última hora de la tarde. Baño rápido y cena tranquila.
Día VI — Cilento profundo
El día del descubrimiento. Palinuro es una cala con un cabo de roca blanca y agua transparente; merece la mañana entera. Baño en la Baia degli Infreschi — sólo accesible por mar, barco local desde Marina di Camerota sale cada hora, 25 €/persona ida y vuelta, cuatro horas en la cala con snorkel incluido. Es una de las calas más bonitas del Mediterráneo italiano y no lo sabe casi nadie fuera de Campania.
Comes en Marina di Camerota en U Zifaro — tagliolini al granchio por 16 €, cerveza artesanal del Cilento. Después, carretera por la SP562 costera hacia el sur, pasando Scario, Policastro Bussentino, Sapri, hasta Maratea, ya en Basilicata. Son 80 km con curvas pero manejables. Maratea es el último pueblo antes de Calabria y el único trozo de Basilicata con mar tirreno — 32 km de costa concentrada de acantilados. Hotel con vista al Golfo de Policastro, cena en el puerto.
Día VII — Maratea y vuelta a Nápoles
Mañana en Maratea. Subida al monte San Biagio (500 m, carretera hasta casi la cima) para ver el Cristo Redentor, una estatua de mármol de Carrara de 22 metros — es la segunda más alta del mundo después de la de Río, y la vista desde los pies del Cristo es de las mejores del sur italiano. Pueblo viejo de Maratea es diminuto: 44 iglesias en una superficie de cinco calles. Comida rápida en Za’ Mariuccia.
Vuelta a Nápoles aeropuerto: A2 del Mediterráneo hacia el norte, gratuita, rápida, con paisaje montañoso. 245 km en tres horas. Devuelves el coche, vuelo al anochecer.
Bajo el tapete
La logística de esta ruta es más exigente que la Toscana. Lee con cuidado el tema del seguro y del coche pequeño — los espejos y las puertas se rozan con frecuencia en la SS163.
Si tienes más tiempo, o menos
Tres variantes probadas.
Lo que no hay que hacer
Los errores típicos en Amalfi cuestan más dinero y más nervios que en ninguna otra ruta italiana.