Se come, se descansa, se conduce. En ese orden.
Portugal · Ruta I

Algarve completo en 5 días — Ruta en coche de Faro a Lagos

La mesa puesta

Distancia 320 km
Días 5
Dificultad fácil
Salida Faro (FAO)
Llegada Lagos (FAO)
Mejor época mayo · junio · septiembre

El menú de los días

5 servicios
I

Llegada a Faro y tarde en la ría Formosa

Faro → Olhão · 8 km · 15 min
Dónde comer Restaurante Os Arcos, Olhão — arroz de marisco para dos, 28 €
Dónde dormir Pensão Bicuar, Olhão, 55 €/noche con baño
Qué mirar Ría Formosa desde la Ilha Deserta, mercado de Olhão al atardecer
Gasolina No repostes en el aeropuerto: 8 céntimos más caro que en cualquier Galp del pueblo
Barcas blancas amarradas en el puerto de Olhão al atardecer
II

Tavira y los caminos del interior

Olhão → Tavira · 30 km · 40 min
Dónde comer A Ver Tavira — bacalhau à lagareiro, 15 €, mejor mesa exterior
Dónde dormir Pousada Convento da Graça, 120 €/noche fuera de temporada
Qué mirar Castillo de Tavira, puente romano, la iglesia de la Misericordia
Café Café Anazu, plaza República. Bica 0,80 €, pastel de nata 1,10 €
III

Tavira a Sagres por el interior

Tavira → Sagres · 125 km · 2h 15min
Dónde comer A Tasca do João, Sagres — percebes al vapor 18 €, caldeirada 14 €
Dónde dormir Casa Sagres, 65 €/noche, vista al puerto
Qué mirar Cabo de São Vicente al atardecer, fortaleza de Sagres
Desvío Para en Silves a comer: N-270, 20 minutos extra, vale la pena
Acantilados rojos del Cabo de São Vicente con el faro al fondo
IV

Costa vicentina al norte y vuelta a Lagos

Sagres → Lagos · 85 km · 1h 40min (con parada en Carrapateira)
Dónde comer Restaurante Microondas, Carrapateira — sopa de peixe 6 €, cataplana 22 €
Dónde dormir Casa Mãe, Lagos, 135 €/noche
Qué mirar Praia do Amado, playa de Bordeira, Ponta da Piedade
Aparcamiento En Lagos aparca fuera de la muralla: Parque da Fortaleza, gratis
V

Lagos, Ponta da Piedade y devolución

Lagos → Faro · 90 km · 1h (por A-22, peaje eléctrico)
Dónde comer Café Gombá — tosta mista 3,50 €, zumo natural 2 €
Dónde dormir
Qué mirar Ponta da Piedade en kayak (12 € una hora), mercado de Lagos
Peajes A-22 de Lagos a Faro: 8 €, se cobran por la Easytoll del alquiler
Acantilados dorados y aguas turquesas de Ponta da Piedade cerca de Lagos

Algarve completo en 5 días

El Algarve es la ruta que recomendamos a la gente que cruza Portugal por primera vez y tiene poco tiempo. Cinco días de Faro a Lagos, con parada larga en Tavira y en el cabo de São Vicente, y el coche devuelto donde lo recogiste. No hay grandes distancias, no hay sierra complicada, y la única trampa seria son los peajes eléctricos de la A-22, que si no sabes cómo funcionan te persiguen hasta casa.

Una mesa puesta al sur: sardinas asadas, vinho verde muy frío, pan, aceite y las llaves del coche al borde

Mapa mental

Del este tranquilo al fin del mundo, con la costa siempre a mano izquierda y el interior entrando por la derecha cuando te cansas del azul.

Día I — Faro → Olhão

Aterrizas en Faro y, si nos escuchas, no te quedas en Faro. Faro es un aeropuerto con ciudad alrededor: bonita la parte vieja, suficiente para una tarde, pero no para empezar el viaje. Coge el coche, sal por la N-125 en dirección este, y en quince minutos estás en Olhão. Olhão es un pueblo pesquero real, con mercado de hierro forjado de finales del XIX donde a las siete de la tarde el olor a sardina recién descargada es el mejor perfume del país. Nos quedamos en la Pensão Bicuar por 55 € —habitación sencilla, baño propio, vistas al puerto— y bajamos a cenar al Os Arcos: arroz de marisco para dos, una jarra de vinho verde, café, 28 € en total. La mesa tarda en llegar porque el dueño cocina todo él y no tiene prisa. Nosotros tampoco, hoy.

Si tienes tiempo antes de cenar, el ferry a la Ilha Deserta sale hasta las 18:00 —10 € ida y vuelta, 45 minutos por la ría Formosa, cero sombra al llegar pero vista limpia del Atlántico—. Si no, basta con caminar del puerto al mercado y sentarse en cualquier terraza del barrio pesquero.

Día II — Olhão → Tavira

Media hora escasa por la N-125, pero hazlo despacio. Entre Olhão y Tavira hay un paréntesis de Fuzeta —otro pueblo pesquero, casi idéntico a Olhão pero sin turismo, donde paramos a tomar el segundo café del día en el Café Anazu de la plaza de la República—. Tavira es la joya del Algarve oriental. Río Gilão cortando el pueblo en dos, puente romano (aunque en realidad es del siglo XVII), castillo con jardín, y la iglesia de la Misericordia con su portal manuelino. En una mañana lo ves todo y te sobra tiempo para comer.

Comimos en A Ver Tavira, restaurante elevado con vista al tejado del casco antiguo. Bacalhau à lagareiro a 15 € —el bacalao al horno con patata al puño y mucho aceite— y una botella de vinho verde Aveleda. Si es verano, pide mesa exterior con tres horas de antelación. Si no, vale cualquier mesa de dentro.

Por la tarde, dos opciones. Una: coger el ferry a la Ilha de Tavira, quince minutos, playa larga con dunas y un chiringuito con mejillones al vapor. Dos: meterse por el interior hasta Santa Catarina da Fonte do Bispo y los pueblos blancos de la serra de Caldeirão, veinte kilómetros de coche curvoso, zero turismo, bares con jubilados jugando a las cartas. La segunda si odias la playa o si hace viento —en Tavira el viento levantino aprieta de mayo a julio, y la playa se vacía—.

Dormimos en la Pousada Convento da Graça, antiguo convento carmelita reconvertido. 120 € en temporada baja —en agosto sube a 220, no merece la pena—. Claustro, piscina, y el bar del hotel con la mejor gintonic de la ruta. En alta temporada busca alternativas: la Casa do Rio al otro lado del puente ronda los 75 €.

Día III — Tavira → Sagres

El día largo de la ruta. 125 km por el interior, evitando la A-22, por la N-270 hasta Silves y luego N-124 y N-268 hasta Sagres. Es la ruta lenta —2 horas y cuarto mínimo, más paradas— pero es la única que te enseña el Algarve que no sale en las postales: naranjales, almendros en flor si vas en marzo, pueblos con 300 habitantes y una sola cafetería.

Parada obligada en Silves. Fue capital musulmana del Al-Gharb antes de que Portugal existiera como país. Castillo de arenisca roja, catedral sobre una mezquita, y dos restaurantes buenos para comer: la Taverna da Rosa (menú 12 €) o el Marisqueira Rui si te apetece marisco en versión cara (40 € por persona). Nosotros en la Rosa, dos menús, 24 €, salimos a las cuatro.

De Silves a Sagres quedan 65 km. La carretera se va haciendo más seca, la vegetación baja hasta convertirse en matorral rastrero, y el aire cambia: ya no hueles naranjal, hueles Atlántico frío. Sagres es el fin del mundo portugués. Literalmente —lo fue durante siglos, hasta que el infante Enrique montó aquí su escuela de navegantes en el XV—. La fortaleza es austera y ventosa (entrada 3 €), pero la razón real de venir es el Cabo de São Vicente seis kilómetros más al oeste: el punto más suroccidental de Europa continental, el faro que parpadea al Atlántico, y los acantilados de 70 metros que se vuelven rojizos a la hora del atardecer.

Cenamos en A Tasca do João, en la carretera que baja al puerto. Percebes al vapor (18 €, caros pero frescos), caldeirada de peixe (14 €), una botella de Quinta do Ameal. Dormimos en la Casa Sagres, 65 € con vista al puerto. Al amanecer hay viento y hay silencio.

Acantilados rojos del Cabo de São Vicente cayendo a un Atlántico gris, con el faro al fondo y gaviotas altas

Día IV — Sagres → Lagos por la costa vicentina

Hoy subimos por la costa oeste, la costa vicentina, que es una costa distinta. No Mediterráneo, no playita turquesa: Atlántico de verdad, con agua fría todo el año, arena marrón-dorada y acantilados negros. Sales de Sagres por la N-268 y en cuarenta minutos llegas a Carrapateira, que tiene dos playas —Bordeira y Amado— separadas por una carretera de dos kilómetros.

Amado es la playa de los surfistas (escuela, chiringuito, gente joven). Bordeira es la playa infinita —tres kilómetros de arena, dunas detrás, sin edificios— y la que recomendamos si lo que buscas es caminar sin cruzarte con nadie. Comimos en el Restaurante Microondas —sí, se llama así, y sí, tiene un microondas en el logo— en Carrapateira pueblo: sopa de peixe 6 €, cataplana de marisco 22 €, café y dos bicas. Una hora larga en la mesa porque aquí también nadie te apura.

Por la tarde bajamos a Lagos por la N-268 y la M-537. Lagos es ciudad de verdad, con muralla, iglesia de Santo António, mercado de esclavos del XV (pequeño museo, 3 €, horrible y necesario), y la Ponta da Piedade, que es probablemente la imagen más reproducida del Algarve: acantilados dorados con grutas, arcos, pilas marinas, y agua color piscina. Se puede ver desde arriba (aparcas en el faro y bajas por escaleras, gratis) o desde abajo en kayak (12 € por hora, salida del puerto de Lagos).

Nos quedamos en la Casa Mãe, 135 €, un poco cara pero hoteles en Lagos en temporada empieza a ser tarea. Alternativa más barata: Marina Club Lagos Resort desde 85 €. Cena en el Bar Quim (arroz de marisco que nos recomendaron, 16 €) o en Adega da Marina, popular y ruidoso pero con buenas sardinas a la parrilla.

Día V — Lagos, Ponta da Piedade, devolución en Faro

Último día. Si te levantas temprano, la ruta en kayak por la Ponta da Piedade a las 9:00 es la mejor cosa que puedes hacer en todo el viaje: luz suave, grutas vacías, el guía portugués contándote leyendas y precios del inmobiliario local. Una hora, 12 €, sales empapado. Si el kayak no va contigo, haz el sendero del faro —45 minutos, gratis, mismas vistas desde arriba—.

Mercado municipal abre hasta las 14:00: queso de Azeitão, mermeladas de higo, y una botella de ginja de Óbidos para llevar a casa. Comida ligera en el Café Gombá (tosta mista, zumo natural, 6 € en total) y vuelta a Faro por la A-22. Esta vez sí autopista —el peaje son 8 € que se cargan automáticamente—, porque hay que llegar al aeropuerto con tiempo: la agencia revisa el coche durante quince minutos mirando llantas, parabrisas y tapicería.

Agua turquesa entre arcos de piedra en Ponta da Piedade, kayak amarillo amarrado a la base de un acantilado

Variaciones

+ 2 días — Monchique y la sierra interior

Si tienes una semana entera, añade dos días entre Sagres y Lagos. Sube por la N-267 desde Portimão a Monchique, un pueblo de montaña en la única sierra seria del Algarve. Castañares, aguas termales (Caldas de Monchique, termalismo antiguo del XIX), y el mirador de Fóia a 902 m que en día claro te deja ver hasta el cabo de São Vicente. Una noche en Monchique en la Quinta da Mia (75 €) y otra bajando a Portimão. Cambia por completo el tono del viaje: pasas del azul del mar al verde del castañar en una tarde.

− 1 día — Saltarse Sagres

Si sólo tienes cuatro días, sacrifica el Cabo de São Vicente y quédate en Tavira dos noches. Es menos dramático pero mucho más descansado, y te da tiempo real para la ría Formosa y las islas. Vas directo de Tavira a Lagos por la A-22 en una hora, y el día extra en Tavira lo dedicas a un ferry a la Ilha de Tavira o a una excursión a los pueblos del interior de la serra de Caldeirão.

Invierno

Enero en el Algarve son 17 grados al sol y restaurantes medio vacíos. No hay baño, pero hay luz y silencio. Recomendado para gente que viene del norte de España a descongelarse una semana. Evita los hoteles costeros grandes (muchos cerrados hasta abril); busca pousadas y casas rurales del interior que abren todo el año. Silves, Loulé y Monchique son mejores bases invernales que cualquier pueblo costero.

Qué NO hacer

  • No cojas la A-22 sin confirmar que la agencia te ha activado el Easytoll. Si no, te llega una carta a casa meses después con los peajes más una multa administrativa de 30 €.
  • No intentes aparcar dentro de la muralla de Lagos ni de Tavira en verano. Vas a dar veinte vueltas, vas a pagar 2 € la hora, y vas a salir de mal humor. Aparca fuera y camina cinco minutos.
  • No reserves hotel en Albufeira pensando que es buena base. Es la parte más turística y más fea del Algarve, con el urbanismo de los años 70. Quédate en Tavira o en Lagos.
  • No pidas carne en un restaurante de pescadores. Pides bacalhau, arroz de marisco, cataplana o sardinas a la parrilla. Lo demás está bien, pero no es a lo que has venido.
  • No vayas en agosto si puedes evitarlo. Precios x2, carreteras llenas, restaurantes con dos horas de espera. Mayo, junio, septiembre, octubre.

Logística y alquiler

Utilitario pequeño, gasolina, seguro a todo riesgo con franquicia cero. Recogida y devolución en Faro aeropuerto. El Easytoll activado por la agencia —confírmalo en el mostrador y pide que te lo expliquen, no te fíes de que venga por defecto—. Depósito típico de 300 a 500 € en la tarjeta, liberado a los diez días.

Todo lo específico de la aduana portuguesa, los seguros locales y las trampas frecuentes del Algarve (el cargo de cross-border si devuelves en España, el “cleaning fee” retroactivo, el depósito de 2.000 € en categorías premium) está en la guía de alquiler de coche en Portugal. Vale la pena leerla antes de reservar.

Para seguir leyendo

Bajo el tapete

Alquiler y logística — lo que no se ve en el mantel

  • Categoría. Utilitario (B/C). Un Fiat 500, un Renault Clio, un Seat Ibiza. Nada más grande: las calles de los pueblos del interior son estrechas.
  • Gasolina. Sobre 48 € los 320 km en gasolina 95. Una Galp del interior es un 10 % más barata que las de la costa.
  • Peajes. Sólo la A-22 (Via do Infante) es eléctrica. De Faro a Lagos de punta a punta, 8 €. Del resto de la ruta puedes prescindir.
  • Seguro. Todo riesgo con franquicia cero. Innegociable: las carreteras del interior tienen bordes sin arcén.
  • Recogida y devolución. Faro aeropuerto las dos. Lagos también tiene oficinas, pero el cargo por devolver en otra ciudad (60 €) no compensa.
  • Temporada. Evita julio y agosto: colas en los aparcamientos y precios x2. Mayo, junio y septiembre son la ventana.

Si tienes más tiempo, o menos

Tres variaciones probadas

+ 2 días

Añadir Monchique y la sierra interior

Entre Sagres y Lagos, subir a Monchique por la N-267. Sierra húmeda, castañares, aguas termales de Caldas de Monchique. Una noche en Monchique, otra bajando a Portimão por la ermita de Nossa Senhora do Desterro. Cambia por completo el tono del viaje: pasas del azul al verde en una tarde.

− 1 día

Saltarse Sagres

Si sólo tienes cuatro días, sacrifica el Cabo de São Vicente y quédate en Tavira dos noches. Es menos dramático pero mucho más descansado, y te da tiempo real para la ría Formosa y las islas.

Invierno

Algarve en enero

Enero aquí son 17 grados al sol y restaurantes medio vacíos. No hay baño, pero hay luz y silencio. Recomendado para gente que viene del norte de España a descongelarse. Evita los hoteles costeros grandes (cerrados); busca pousadas y casas rurales del interior.

Lo que no hay que hacer

  • No cojas la A-22 sin confirmar que la agencia te ha activado el Easytoll. Si no, te llega una carta a casa meses después con los peajes más una multa administrativa de 30 €.
  • No intentes aparcar dentro de la muralla de Lagos ni de Tavira en verano. Vas a dar veinte vueltas, vas a pagar 2 € la hora, y vas a salir de mal humor. Aparca fuera y camina cinco minutos.
  • No reserves hotel en Albufeira pensando que es buena base. Es la parte más turística y más fea del Algarve, con el urbanismo de los años 70. Quédate en Tavira o en Lagos.
  • No pidas *carne* en un restaurante de pescadores. Pides bacalhau, arroz de marisco, cataplana o sardinas a la parrilla. Lo demás está bien, pero no es a lo que has venido.

De la misma casa

Firmado por La redacción de Ruta Viva Revisado · 2026-04-15 RV-PT-01