Picos de Europa y costa verde en 7 días
De Bilbao a A Coruña por la cornisa cantábrica, con tres días en el interior de los Picos de Europa y cuatro en la costa. Son 780 km, siete días, y una regla básica: si tu viaje cae entre octubre y mayo, hay partes de esta ruta que simplemente no están disponibles. El norte de España se vive en verano o no se vive en coche.

Mapa mental
De lo vasco a lo gallego pasando por lo asturiano, con una incursión obligada al corazón de los Picos — el único tramo de esta ruta en el que realmente se conduce despacio.
Día I — Bilbao
El aeropuerto de Bilbao está a 15 minutos del centro por la BI-631. Nuestra recomendación es dejar el coche en el garaje del hotel y no volver a tocarlo ese día. Bilbao se recorre andando o en metro, y el Guggenheim — que uno se plantea saltar pensando que es “cosa de turistas” — es, de hecho, uno de los mejores museos contemporáneos de Europa. La colección permanente justifica las tres horas.
Si tu vuelo llega a última hora o prefieres empezar fuerte, salta Bilbao y duerme directamente en Santander. Pierdes el Guggenheim pero te ahorras una noche cara y ganas tiempo en Picos, que es donde el viaje se pone serio.
Día II — Bilbao → Santander por la costa
La A-8 une Bilbao y Santander en dos horas largas, directas, sin emoción. La alternativa que recomendamos sube a tres horas y media: la costera BI-2101 hasta salir de Vizcaya, y la CA-141 por Cantabria. Pasas por Bakio (San Juan de Gaztelugatxe), Bermeo, Elantxobe (pueblo colgado de un acantilado que cortan las olas), Lekeitio, y entras en Cantabria por Laredo.
Parada obligada: Santoña. Es la capital de la anchoa española y tiene fábricas donde se compra a granel y se degusta en el momento. Casa Joaquin hace una degustación con pan, aceite y vino por 15 €. Salimos de ahí con tres kilos de anchoas envasadas al vacío y no nos ha durado nunca más de dos semanas.
Llegada a Santander a media tarde. La ciudad no tiene muchos monumentos, pero sí tiene un paseo marítimo largo, playa urbana (El Sardinero), y el Palacio de la Magdalena al final de una península. Cena de pescado al horno en cualquier sitio del mercado de la Esperanza.
Día III — Santander → Potes y Fuente Dé
La salida hacia Picos se hace por la A-67 hasta Unquera y luego la N-621 remonta el río Deva hacia Potes. Los últimos 30 km son el desfiladero de La Hermida: una garganta estrecha, paredes verticales de piedra, carretera lenta con adelantamientos imposibles. No tengas prisa.
Potes es la capital de Liébana, un valle escondido al sur de los Picos con microclima propio. Clima más seco que el resto de Asturias-Cantabria, más sol, vides que dan el orujo que luego encontrarás en todas las cenas. Comer cocido lebaniego en Casa Cayo: garbanzos, chorizo, morcilla, tocino, todo servido por partes. Después de comer se sube a Fuente Dé — 25 km más, una hora con las curvas — para coger el teleférico.
El teleférico sube 750 metros en 4 minutos hasta el mirador del Cable, a 1.847 m. Desde arriba se ven los Urrieles — el macizo central de los Picos — y se puede caminar una hora por una pista fácil hasta Áliva. Si el día está claro, es la mejor panorámica posible de los Picos sin meterse en rutas de montañeros. Si hay niebla, te has quedado sin nada que ver. La gente que va en coche rara vez espera al día siguiente, y eso es un error cuando las previsiones dicen claro-despejado a 48 horas vista.
Día IV — Liébana → Cangas de Onís por los Lagos
Esta etapa tiene dos posibilidades. La corta sube desde Potes hacia Oseja de Sajambre y baja por la AS-114 a Cangas (3 horas por carreteras de montaña reales). La larga baja primero a la costa por Unquera, sigue por Llanes con sus bufones y sus playas, y remonta a Arriondas-Cangas (4h 30 min). Depende del tiempo: con sol, la costa es irresistible; con niebla (que es lo habitual en primavera), la de montaña tiene más caché.
Los Lagos de Covadonga son el destino del día. Aquí hay que leer con atención: del 15 de julio al 15 de septiembre está prohibido subir en coche particular. Obligatorio usar el bus lanzadera desde el parking de Cangas o de El Repelao (9 € ida y vuelta, 30 minutos). Fuera de esas fechas se sube con tu coche, 12 km de subida con pendientes del 15%, aparcamiento arriba muy limitado y casi siempre lleno. Llega antes de las 10:00 o después de las 17:00.
Los lagos en sí — Enol y Ercina — son dos estanques glaciares con vacas pastando alrededor y las cumbres de los Picos al fondo. Una hora y media para verlos con calma. La basílica de Covadonga está de camino y merece parada (la gruta donde empezó la Reconquista según la tradición).
Dormir en Cangas de Onís, a ser posible en el parador — instalado en un monasterio del siglo VIII — o en cualquier hotel del centro. Cena de cachopo y sidra. Aviso sobre la sidra: se escancia alto, se bebe de un trago, se pide otra. Un culín por persona cada vez. El ritmo es parte del rito.
Día V — Cangas → Oviedo con desvío por la costa
La etapa corta del viaje. De Cangas a Oviedo directo son 85 km por la A-64, apenas una hora. La versión interesante es salir hacia la costa: Ribadesella, Colunga, y sobre todo Lastres — un pueblo pesquero colgado de una ladera sobre el puerto, con el horizonte del mar Cantábrico de fondo, que fue escenario de una serie de televisión y hoy recibe más turistas de los que el pueblo puede digerir un martes de agosto. Fuera de agosto está tranquilo.
Tazones, dos pueblos al oeste, es más auténtico. Un puerto de verdad, sin rastro de boutique, con tres bares y un mercado de pescado en directo. Cerca está Villaviciosa, capital de la sidra — pero el paradero del día es Oviedo. La capital asturiana se ve en unas horas: la catedral, el casco histórico pequeño y peatonal, la calle Gascona entera dedicada a sidrerías. Si tienes tiempo, sube en coche al Naranco para ver los dos monumentos prerrománicos del siglo IX (San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco) y baja antes de la cena.
Día VI — Oviedo → Ribadeo por la costa occidental
La Asturias occidental es menos visitada que la oriental y en muchos sentidos más interesante. Pueblos como Cudillero — casas de colores colgadas en cascada sobre un puerto diminuto, aparcas arriba y bajas andando — o Luarca, capital de la costa verde asturiana, tienen el tamaño y la calma que Cangas ya perdió.
Parada central del día: la playa del Silencio. Un cartel pequeño en la N-632 señala el desvío, un camino estrecho de 2 km llega al parking, y de ahí son 15 minutos de sendero hasta una cala en forma de anfiteatro rodeada de islotes. No hay kiosco, no hay nada. En días de tormenta las olas se comen media playa; en días tranquilos es lo más cerca que hemos estado de una isla griega en territorio español.
Al entrar en Galicia por la ría del Eo, parada obligatoria en la playa de las Catedrales — pero con una salvedad crítica: solo se ve con marea baja. La administración gallega pide reserva online (gratis) en temporada alta para limitar el acceso. Consulta las tablas de mareas antes de reservar: si la marea baja coincide con las 20:00 de tu día de paso, mejor llegar antes y esperar que llegar a las 14:00 y no ver nada.
Dormir en el parador de Ribadeo, sobre la ría, con vistas al otro lado asturiano. Cena de pulpo o mariscada.
Día VII — Ribadeo → A Coruña
La última etapa tiene dos opciones. La directa sube por la A-8 de cornisa y entra en A Coruña en poco más de dos horas (200 km). La interesante se desvía a Lugo, 70 km al sur, para ver la única muralla romana completa del mundo — 2 km de muro, diez torres, paseo continuo por encima. Añade hora y media al día pero si el viaje se termina aquí y el vuelo de vuelta es de tarde, merece la pena.
A Coruña es la otra ciudad atlántica de Galicia, menos famosa que Santiago pero más navegable en coche. Ver: Torre de Hércules (el único faro romano aún operativo, Patrimonio de la Humanidad), la ciudad vieja y las galerías blancas del paseo marítimo. Comer pulpo a feira o pescado a la plancha en la calle Galera. Devolver el coche en el aeropuerto de Alvedro (LCG), a 15 minutos del centro.

Variaciones
+2 días — Picos por dentro
Si te sobran días y el cuerpo pide caminar, dedica uno completo a la ruta del Cares: 11 km por una garganta entre Poncebos (Cabrales) y Caín (León), 4-5 horas ida y vuelta, camino excavado en la roca. Es la ruta senderista más famosa de España, y con razón. El otro día extra se puede dedicar al descenso del Sella en canoa desde Arriondas (unas 4 horas, 25 € por persona, empresa local reserva el mismo día). Sube el viaje a 9 días y cambia el ritmo: menos coche, más físico.
-1 día — Sin Ribadeo
Cerrando en 6 días, salta la noche en Ribadeo y vete directo de Oviedo a A Coruña por la A-8, con parada corta en Luarca para comer. Pierdes la playa de las Catedrales, que es una foto — ganas media etapa de descanso antes de la vuelta.
Invierno
Esta ruta no funciona de noviembre a marzo. Los Lagos de Covadonga pueden estar cerrados por nieve, Fuente Dé cierra el teleférico en condiciones adversas, el desfiladero de La Hermida con lluvia fuerte es una trampa con derrumbes, y la carretera entre Santander y Oviedo por la costa se vuelve monótona sin las playas. Lo que sí funciona en invierno: Bilbao-Santander-Oviedo-A Coruña por autopista en tres días, dejando la montaña para otro viaje. Pero entonces no es esta ruta — es un viaje de ciudades.
Qué NO hacer
- No subir a los Lagos de Covadonga en coche en temporada alta. Está prohibido del 15 de julio al 15 de septiembre, hay controles, y la multa se cobra. El bus lanzadera es rápido y barato.
- No visitar la playa de las Catedrales sin comprobar las mareas antes. Con marea alta, la playa literalmente no existe — las olas llegan al acantilado. Muchos turistas llegan, ven agua, se van sin entender qué pasó.
- No pedir pulpo a feira en Bilbao ni pintxos en Lugo. Los vascos hacen mejores pintxos que nadie, los gallegos mejor pulpo que nadie, pero no se contaminan entre sí. Pide lo que la carta de cada zona hace bien.
- No confiar en Google Maps para calcular tiempos en las carreteras de montaña de Picos. Los tiempos que da son de condiciones ideales sin tráfico. En julio, multiplica por 1,4. En el desfiladero de La Hermida, por 1,5.
- No aparcar en la ciudad vieja de Santander sin mirar las señales de ORA. La zona azul está mal marcada, las multas llegan rápido, y el recurso administrativo rara vez prospera.
Logística y alquiler
Alquiler one-way: recoger en BIO (Bilbao), devolver en LCG (A Coruña). El recargo por one-way ronda los 50-80 €, pero te ahorra un día entero de vuelta por autopista sin nada que ver. Utilitario B o C: un Corsa, Clio, 208 o un Golf básico. Potencia mínima 90 CV para que las subidas de Picos no sean un drama.
Gasolina 95 a 1,62 €/l en la cornisa (más cara que media España), calcula 105-120 € para los 780 km completos. Las carreteras de montaña consumen hasta un 30% más que autopista. Repostar en Santander antes de subir a Liébana: en los pueblos de montaña el precio sube 8-10 céntimos.
Peajes: casi cero. La A-8 (cornisa cantábrica) es gratis en prácticamente todo su recorrido. El único tramo serio es la AP-9 entre Ferrol y A Coruña (unos 4 €). Si vienes por la AP-68 de Bilbao hacia la meseta, ahí sí hay peaje — pero no es parte de esta ruta.
Aparcamientos: Santander, Oviedo y A Coruña tienen ORA activa en el centro. Confía en el parking concertado del hotel (18-22 €/día). La multa por no pagar ORA son 90 € y la grúa cuesta más.
Todo riesgo con franquicia cero no es opcional en esta ruta. El salitre ataca la chapa, las gravillas de los puertos de montaña saltan al parabrisas, las carreteras estrechas de Picos tienen setos que rozan los espejos. Es la ruta donde más arañazos hemos visto registrados al devolver un coche.
Para seguir leyendo
- Andalucía en 7 días — el otro extremo de la península, con sierra sur y Estrecho.
- Pirineos catalanes — más montaña, otro idioma, otro carácter.
- Alquilar coche en España — edad, depósito, seguros y one-way.