Marruecos tiene cuatro capitales históricas —Fez, Marrakech, Meknes, Rabat— y cada una fue la primera en algún momento. Las cuatro siguen siendo ciudades vivas, no museos, y cada una respira una parte distinta del país. Esta ruta las enlaza en ocho días, con un arranque en Casablanca (que técnicamente nunca fue imperial, pero tiene aeropuerto) y una parada obligatoria en las ruinas romanas de Volubilis. Ochocientos sesenta kilómetros, mucho peaje en condiciones europeas y mucha medina en condiciones que no se parecen a nada.
Nosotros la hemos hecho tres veces, siempre en otoño o primavera, siempre con utilitario de agencia local, y siempre aprendiendo algo nuevo sobre cómo entrar a Fez sin perder la calma. Lo que sigue es lo que haríamos la cuarta vez.
Ciudades imperiales en 8 días

La mesa puesta
Ocho días, dos noches en Fez (imprescindible), dos en Marrakech, y el resto repartidos. La salida es Casablanca porque los vuelos son más baratos allí, aunque la ciudad no es lo mejor del viaje —conviene saberlo antes para no sentirse estafado cuando Fez haga saltar la comparación. Llegada a Marrakech al final, porque es mejor acabar arriba.
Mapa mental
Las cuatro ciudades imperiales no son cuatro versiones de lo mismo: son cuatro países distintos hablando el mismo idioma. Rabat es funcionaria, Meknes es honrada, Fez es medieval, Marrakech es teatro. Y Casablanca, que no entra en el club, es donde aterrizas y donde empieza todo.
El menú de los días
Día I — Aterrizar en Casablanca, arrancar despacio
El aeropuerto Mohammed V está a 32 km del centro. La autopista es directa y bien señalizada. Si recoges el coche en el aeropuerto, ten paciencia con el papeleo de la agencia local —pedirán copia del pasaporte, copia del carnet, y te bloquearán los 5.000 MAD de depósito sin sonreír. Es el procedimiento.
Casablanca no se deja querer. Es grande, ruidosa, moderna en el mal sentido a veces, y no tiene una medina que compita con las del interior. Pero tiene la mezquita Hassan II —impresionante desde fuera aunque no entres— y un centro art déco francés que merece una tarde paseada. Dormir en el centro, no en el aeropuerto. La Sqala, el restaurante con el que cerramos el día, está dentro de una antigua fortificación portuguesa y sirve un tagine de pollo con limón confitado que justifica el viaje desde cualquier parte de la ciudad.
Día II — Casablanca a Rabat, la capital discreta
Noventa y seis kilómetros por autoroute, una hora y diez minutos de conducción relajada. Peaje: 25 MAD. Rabat es la capital administrativa y casi nadie la incluye en sus fotos de Marruecos —error. Es limpia, ordenada, el rey vive aquí, las embajadas también, y la kasbah de los Oudayas al atardecer tiene un azul-blanco que no se parece a ningún otro.
Dormir dentro de la kasbah es caro pero merece la pena una noche. Las callejuelas se vacían a las siete y a las ocho estás cenando en Dar Rbatia con cuatro mesas y un cordero con ciruelas que no encontrarás fuera.
Día III — Rabat a Meknes pasando por Volubilis
Ciento setenta y cinco kilómetros con parada larga en Volubilis. Salida temprano de Rabat, autoroute hasta Meknes (120 km, 1 h 20), y desvío de 30 km hacia las ruinas. Volubilis es el yacimiento romano mejor conservado del norte de África: mosaicos in situ, capitolio, arco de Caracalla, el Atlas Medio de fondo. Tres horas largas. Llevar agua, sombra escasa.
Después, Meknes. Meknes es la hermana menor de las cuatro imperiales, la que menos turistas tiene, y nosotros creemos que es la más honesta. Bab Mansour es la puerta monumental más bonita del país, sin discusión. La medina es accesible, sin acoso comercial, y cenar en Café Restaurant Oumnia te cuesta 65 dirhams y te dan dos platos.
Día IV — Meknes a Fez, primera tarde en la medina medieval
Sesenta y cinco kilómetros, una hora exacta por autoroute. Llegas a Fez a media mañana. Aparca el coche en el parking de Batha (50 MAD al día) y no lo vuelvas a tocar hasta el sábado. La medina de Fez el-Bali es Patrimonio de la Humanidad, tiene 9.000 callejuelas y no caben coches. Tu riad está dentro; el porteador del riad te ayudará con las maletas con una carretilla. Se le dan 30 MAD. Es lo normal.
La primera tarde en Fez es para perderse. No intentes “ver cosas”: camina, gírate cuando algo llame la atención, acepta estar desorientado. Nosotros nos tardamos tres visitas a Fez en entender que ese es el ejercicio. La medersa Bou Inania es una parada breve con entrada de 20 MAD. Cena temprano y recóge pronto; el día siguiente es largo.
Día V — Fez entero, sin coche
Este es el día que justifica dos noches. Un guía oficial por la mañana —300 MAD media jornada, contratado en el propio riad o en la oficina de turismo— te lleva a las curtidurías Chouara, a la medersa Attarine, al fondouk Nejjarine, y te explica por qué las calles tienen el nombre de gremios. Sin guía se puede, pero pierdes el contexto y ganas estrés porque “los guías no oficiales” te acosarán. Con un oficial contigo, nadie te aborda.
Por la tarde, tumbas meriníes al atardecer. Están en una colina fuera de la medina; coge un taxi (20 MAD) y camina de vuelta cuando la luz sea naranja. La ciudad vieja desde arriba es una extensión de tejados que humean chimeneas. Vale cualquier comparación barata con Florencia o Estambul y la gana.
Día VI — Fez a Beni Mellal pasando por Ifrane
Trescientos veinte kilómetros, 4 h 30 min. Salida temprano. Primera etapa: Fez a Ifrane, 60 km por la N-8, subida al Atlas Medio. Ifrane es una rareza: una ciudad construida por los franceses en los años 30 a 1.650 m de altitud, con chalets de tejado inclinado, lago y aire de los Alpes. Incluso hay un león de piedra tallado por un soldado alemán en cautiverio, 1930. Parar 45 min, tomar café, sacudir el cuello.
Después, bajada por la N-8 y la R-503 hacia Beni Mellal cruzando el Medio Atlas. Cinco horas largas si paras a comer. La carretera es buena pero lenta, con pueblos donde los niños venden manzanas en la calzada. No conducir de noche: esta es una de las razones por las que ponemos Beni Mellal y no Ouzoud como final de etapa, porque Ouzoud está a otra hora y con luz contada no llegarías.
Día VII — Cascadas de Ouzoud y llegada a Marrakech
Doscientos diez kilómetros con desvío a las cascadas. Beni Mellal a Ouzoud son 60 km por carretera secundaria, una hora y cuarto. Las cascadas son el salto de agua más alto de Marruecos (110 m), hay monos de Berbería en los árboles de arriba y restaurantes baratos en el mirador. Dos horas de visita y comida rápida.
Luego, autoroute Beni Mellal → Marrakech, 2 h 30 min. Llegada a la ciudad roja a media tarde. No intentes entrar con el coche a la medina; aparca en Place du 16 Novembre (fuera de la medina, 70 MAD al día) y baja caminando al riad con un portador. Esa primera noche, cena en Terrasse des Épices, que tiene una terraza que da a los tejados, y luego, a las ocho en punto, baja a Yamaa el Fna y acepta que es una trampa de turistas y acepta que funciona igualmente. El humo de los puestos, los músicos, los narradores, las lámparas de aceite. Es Marrakech.
Día VIII — Marrakech, cierre y devolución del coche
El último día es sólo Marrakech. Madrasa Ben Youssef por la mañana (50 MAD, reabierta en 2022 tras la restauración y nos parece la parada imprescindible), jardín Majorelle después (150 MAD, reservar online el día anterior, hay cola de 40 minutos si no). Comer en Nomad con vistas a la plaza de las especias —cordero tangia, 160 MAD— y por la tarde el palacio Bahía si todavía te queda batería.
Devolver el coche en la oficina céntrica de la agencia, no en el aeropuerto. Ahorras 150 MAD. Si tu vuelo es por la tarde o noche, un taxi al aeropuerto te cuesta 150 MAD (tarifa oficial, fija), 30 minutos.
Bajo el tapete
Lo que importa cuando coges las llaves:
Si tienes más tiempo, o menos
Lo que no hay que hacer
Rutas vecinas
Si quieres seguir conduciendo, la ruta del Atlas y el desierto arranca justo donde acaba ésta —Marrakech— y te sube al Alto Atlas rumbo a Merzouga. Si prefieres bajar el ritmo, la costa atlántica enlaza Tánger con Essaouira por el litoral. Y para el marco completo del país, el hub de Marruecos. Si vas a cruzar por tierra y mar desde España, tienes el paso Andalucía → Marruecos con todo el papeleo del ferry de Tarifa. Antes de recoger las llaves, revisa la guía de alquilar coche en Marruecos: depósitos, edades, qué firmas y qué no.